LA EVOLUCIÓN DE LOS TELÉFONOS MÓVILES
Quieren
espiarnos. A esa conclusión llegaron cantidades de usuarios en Internet
esta semana después de que el servicio de música en streaming Spotify
cambiara sus términos y condiciones de uso. La nueva política de
privacidad de la empresa les aclara a quienes usan la herramienta que
ahora recopilarán información de contactos, archivos multimedia, fotos,
localización GPS y, además, pueden compartir esos datos con terceros.
Las reacciones frente al cambio que realizó la empresa no se hicieron esperar. Usuarios enfurecidos cancelaron sus suscripciones y además se desataron discusiones en blogs y redes sociales que reflejan la vulnerabilidad a la que muchos se sienten expuestos, no solo con el uso de la aplicación musical, sino en general con miles más a través de las cuales se les entrega a empresas y desarrolladores información personal.
Frente a la problemática que se generó, el CEO de Spotify, Daniel EK, se dirigió a los usuarios por medio de un comunicado en el que expresó: “estamos en el proceso de lanzar los nuevos términos, condiciones y política de privacidad y han generado mucha confusión sobre el tipo de información a la que tenemos acceso y lo que hacemos con ella. Pedimos disculpas por eso. Deberíamos haber hecho un trabajo mejor a la hora de comunicar lo que quieren decir estas políticas y cómo se usará -o no- cualquier información que decidas compartir”.
El CEO de la compañía quiso aclarar además que les indican a los usuarios que pueden pedirles permiso para acceder a otro tipo de información, sin embargo, que son ellos los que optan por compartirla o no. “Pediremos tu consentimiento expreso antes de acceder a cualquiera de estos datos, y los usaremos solo por razones específicas que te permitirán personalizar tu experiencia con Spotify”.
La pregunta de muchos ha sido, ¿por qué una aplicación musical solicita acceso a fotos, cámara y contactos? Parecería innecesario, y claro que da pie a que surjan cuestionamientos sobre el acceso a la privacidad. No obstante, Spotify no es la única app que pide este tipo de datos de los usuarios, generalmente las aplicaciones solicitan acceso a diversos datos que se recopilan en nuestros dispositivos, ¿con qué fin? Esa es una gran pregunta.
Aunque no sea el caso preciso de Spotify, Camilo Gutiérrez Amaya, investigador de seguridad para Eset Latinoamérica, explica que los ciberdelicuentes actúan en gran medida robando información de los dispositivos a través de las aplicaciones que descargamos. “Hay que partir conociendo que la mayor parte de las amenazas surgen donde está la mayor cantidad de usuarios, o sea que podríamos hablar particularmente de Android que es el sistema operativo más usado. ¿Qué aprovechan los ciberdelicuentes? Que al ser este un sistema operativo de código abierto, es decir, que cualquier persona puede desarrollar una app y subirla a un tienda de descargas, a un repositorio y ponerla pública para la descarga, al tener ese código los desarrolladores tienen la potestad de hacer lo que quieran sobre el dispositivo que está usando esa aplicación”, explica el experto.
Según el investigador, algunas aplicaciones se crean con un fin específico y para poder operar en el dispositivo móvil van a pedirle unos permisos a quien la descargue. Los desarrolladores especifican qué es lo que necesitarán del dispositivo, por ejemplo, si van a usar la cámara, y de ese modo con cada parte de información o herramientas que sean necesarios para ellos. Esto lo pueden conocer los usuarios si leyeran con atención los términos y las condiciones de cada una de las aplicaciones, sin embargo, son pocos los que lo hacen y entregan su información personal desconociendo el uso que a esta le darán.
Las reacciones frente al cambio que realizó la empresa no se hicieron esperar. Usuarios enfurecidos cancelaron sus suscripciones y además se desataron discusiones en blogs y redes sociales que reflejan la vulnerabilidad a la que muchos se sienten expuestos, no solo con el uso de la aplicación musical, sino en general con miles más a través de las cuales se les entrega a empresas y desarrolladores información personal.
Frente a la problemática que se generó, el CEO de Spotify, Daniel EK, se dirigió a los usuarios por medio de un comunicado en el que expresó: “estamos en el proceso de lanzar los nuevos términos, condiciones y política de privacidad y han generado mucha confusión sobre el tipo de información a la que tenemos acceso y lo que hacemos con ella. Pedimos disculpas por eso. Deberíamos haber hecho un trabajo mejor a la hora de comunicar lo que quieren decir estas políticas y cómo se usará -o no- cualquier información que decidas compartir”.
El CEO de la compañía quiso aclarar además que les indican a los usuarios que pueden pedirles permiso para acceder a otro tipo de información, sin embargo, que son ellos los que optan por compartirla o no. “Pediremos tu consentimiento expreso antes de acceder a cualquiera de estos datos, y los usaremos solo por razones específicas que te permitirán personalizar tu experiencia con Spotify”.
La pregunta de muchos ha sido, ¿por qué una aplicación musical solicita acceso a fotos, cámara y contactos? Parecería innecesario, y claro que da pie a que surjan cuestionamientos sobre el acceso a la privacidad. No obstante, Spotify no es la única app que pide este tipo de datos de los usuarios, generalmente las aplicaciones solicitan acceso a diversos datos que se recopilan en nuestros dispositivos, ¿con qué fin? Esa es una gran pregunta.
Aunque no sea el caso preciso de Spotify, Camilo Gutiérrez Amaya, investigador de seguridad para Eset Latinoamérica, explica que los ciberdelicuentes actúan en gran medida robando información de los dispositivos a través de las aplicaciones que descargamos. “Hay que partir conociendo que la mayor parte de las amenazas surgen donde está la mayor cantidad de usuarios, o sea que podríamos hablar particularmente de Android que es el sistema operativo más usado. ¿Qué aprovechan los ciberdelicuentes? Que al ser este un sistema operativo de código abierto, es decir, que cualquier persona puede desarrollar una app y subirla a un tienda de descargas, a un repositorio y ponerla pública para la descarga, al tener ese código los desarrolladores tienen la potestad de hacer lo que quieran sobre el dispositivo que está usando esa aplicación”, explica el experto.
Según el investigador, algunas aplicaciones se crean con un fin específico y para poder operar en el dispositivo móvil van a pedirle unos permisos a quien la descargue. Los desarrolladores especifican qué es lo que necesitarán del dispositivo, por ejemplo, si van a usar la cámara, y de ese modo con cada parte de información o herramientas que sean necesarios para ellos. Esto lo pueden conocer los usuarios si leyeran con atención los términos y las condiciones de cada una de las aplicaciones, sin embargo, son pocos los que lo hacen y entregan su información personal desconociendo el uso que a esta le darán.
¿Hay que preocuparse?
“En general las apps solicitan
acceso a información personal porque muchas no son desarrolladas por
ellos mismos, es decir, que no son construidas, por ejemplo, por
Facebook y por eso piden permisos, aunque algunas utilizan los
estándares de desarrollo de la red social. Entonces para crear un canal
de comunicación entre las aplicaciones es el usuario el que decide si la
información que tiene en una app la quiere compartir con otra ”,
comenta Carlos Mario González, ingeniero de software.
Estas
aplicaciones pueden llamarse tercerizadas, explica, y pueden hacer
distintas cosas como acceder a fotos del usuario y publicarlas ellas
mismas, más o menos como lo que hacen apps como Tinder, que al
permitirles a sus usuarios conectarse por medio de Facebook, acceden a
fotos que los usuarios han cargado previamente a la red social.
Cuando
se descargan desde una tienda de aplicaciones, generalmente cumplen con
requisitos de seguridad que se les exigen, no obstante algunas son
construidas de una manera tan atractiva, por ejemplo un juego, un editor
de fotos, o esas que permiten ver quién te ha eliminado de una red
social, que además incluyen funcionalidades adicionales que pueden
buscar recopilar información y entregársela a terceros. De ese modo el
usuario cree que efectivamente descargó una app muy buena pero no sabe
qué puede existir detrás de ello.
Camilo Úsuga, fundador
de Startups ’, explica que las apps piden permisos de acuerdo con lo que
vayan a hacer con la información y que en ocasiones solicitan acceso a
todo porque creen que tal vez en algún momento lo van a necesitar. Sobre
la disputa que despertó el tema de Spotify cree que la gente tiene sus
fundamentos para preocuparse por ello .


